elefante
El animal me despertó con su hocico
atravesando la ventana y me tiró un liquido caliente y mugriento diciéndome:
- Despertate, Eulogia, que las niñas están por quemar a los libros!
Miré y era un gordo elefante preocupado!
- pero, señor elefante usted debe estar confundido...las nenas tienen un
gustazo por los libros.
- si, eso fue hace un tiempo, señorita.¿ Hace cuanto que no las ve?
- bueno, es verdad, hace unos años ya...
- bueno, los niños ahora se agarran con los celulares y no quieren ni tocar en
los papeles, ni escuchar cuentos hechos de aire por los callejones. Y a mí, lo
que más me preocupa, es que pasen a quemar a los libros, porque sabes, ¿no
señorita? Quemar libros es un síntoma que andamos muy mal en la história. Supe
que trabajabas para esas niñas como contadora de historias. ¿Verdad?
-si señor elefante...pero eso hace mucho, ni sé más contar historias....y
de cualquier manera, las niñas están grandes, tienen las maestras de escuela,
sus padres, abuelos, para que arreglen ese tema.
-Señorita cuentera, los padres andan muy ocupados, sin tiempo para ayudar.
-si..imagino... pero igual, de que manera podría ayudarlas, señor
elefante?
Y fue ahí que este amigo de ustedes, que no sabia que tenia tan rico aroma a
canela, me dijo con voz espesa, bajito, que él estaba triste "estoy
por perder unas compañeras de aventuras...". Me di cuenta así que se
trataba de un pedido de ayuda en sério.
- Nunca te ha pasado eso, Eulogia? Nunca te cambiaron por una telenovela, o
netflix o noticieros llenos de chismerío? Soy solo un elefante hecho de
ternuras de los niños...no tengo brillo...soy mugriento..salvaje...ves...?
Mientras hablaba, el bicho se quejaba de un dolor en el área del pecho y yo podría
ver sus colores variaren entre el vacío del olvido a la chispa colorida de la
esperanza.
- Ya me pasó eso, señor elefante... – le contesté para que se estabilizase en
su salud –Una vez me hablaran cosas feas porque yo me enamoraba demasiado y la
gente pensaba mal de mi, los padres de mis amigos no me dejaban jugar con ellos
"Con Eulogia, NO". Bueno..amigos cambian y se van...pasa con la
gente, no solo con elefantes...
Pero vi que mis confesiones no le ayudaban en nada. Sus ojos estaban
tristes...Allí paradito, mirandome, me di cuenta que este señor de
trompetas había viajado miles y miles de kilómetros hasta llegar a esa ventana
pobre y gris de mi ciudad. Seguí haciéndole caso, preparé un
mate com miel y el se puso todavia más profundo:
- ¿Imaginaste lo peor, Eulogia, que además de quemar a los libros que se les
quemen el gusto por imaginar? Como viviríamos, Pandorga, yo?
E pensé en la Pandorga, chicas, se acuerdan? La pierrita que
ustedes imaginaron en el verano cuando buscábamos ballenas en el rio?
La perrita que soñaba en ser un pes y vivir adentro del Quilpo con
las tortugas! Ua! Sentí a su linguita lambiendome el pié. Como podría ayudarles
a esos raros inmigrantes del monte ?
- Esa profesión de cuentera la tenia cuando muy joven... – le dije al animal
desolado - Ahora estoy metida en asuntos serios. Mira como ya tengo hasta
canas. No sé como le explicar, señor elefante, vivo en este lugar que como
podes ver, es un lugar de hombres vestidos de corbatas, con armas en las manos,
son como chicos grandes y mimados que se dedican a matar arboles, persiguir
gentes, maldicir quien ama así o asá, persiguen estudiantes, indigenas, sacan
merienda de escuelas. Es una batalla, señor elefante, en algún momento seguro
se pareció al monte, ahora es una ciudad. Has visto las playas de aqui?
las ballenas? Ellas mueren sin paz para tener sus bebés y los delfines mueren
por tragar plastico. No es de acá que vienen las respuestas para el futuro.
Sólo podría contarles lo que pasa cuando no cuidamos del Mundo Tiernito de la
Imaginación...Y lo espantoso es que vemos muchachos y muchachas defendendo esa
ciudad imensa que va tomando todas las partes. Los defensores del confort usan
armas de verdad, usan armas de internet. A veces parece que lo que quieren es
quemar libros, personas, mujeres, artistas de calle, índios, caçar brujos,
brujas...
- Si veo, esa ciudad domesticando niños y ellos parecen gustar tanto...
- Si señor elefante, es que es difícil ganar a la seducción de
los shoppings, de las casas tranquilas con sus adultos sin imaginación
llamando a los niños a serem chicos perfectos para el zoo. Pero como decir a
las nenas que la imaginacion es una hada para ayudarlas a ver con el
corazón? Que los que son llamados de mugrientos, sucios, salvajes malos en los periódicos
hay que dudar si son tan malos... Será? Sólo porque todavia son naturales, libres? Ojalá, Señor Elefante, mis amigas no entren en esa ola de quemar a los
libros.
El animal entonces se movió preparándose para volar entre los edificios.
Sin se despedir se fue. Los viejos limpiando la ventana ni lo viran. Era
un animal tan grande, ¿como nadie le via ?
Al final me regaló un saludo de cola. E me reí de su cuerpo pesado y mugriento
por los aires.
Me quedé pensando en como nos reíamos con cada línea de los cuentos brotando
mientras movíamos las patas. A veces llegábamos a la escuela del rincón y
seguíamos más un rato en el porton con Amnophis pronto a unirse a
una comuna de animales en el medio del desierto. O Racco el niño volador. A la
noche en las camitas ibamos de viaje con los piratas y entre olas y tambores
ustedes se dormían.
No sé realmente como llegar a ustedes compañeras, ya no tenemos más
esos medios de comunicación del mundo adulto. Solo tenemos
ese elefante volador entre nosotras... Creo muy difícil encontrarlas,
pero... Tal vez podría, enviarles un mensajito por un
barquito en la asséquia... Quizá la gente por ahí les pase esas líneas.
Bueno voy escribir en ese barquito de papel:
"Hola, si posible, manden ese aviso a
las nenas, que por favor, no se me quemen los libros. Gracias

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